Notas al Programa
La denominada Tercera Corriente, constituye un género tan apasionante como desconocido. Tanto para un músico clásico asomarse al jazz como para un músico de jazz visitar el clásico implica una aventura tentadora. Sin embargo son pocas las oportunidades que tenemos de escuchar conciertos de este tipo de fusión. La implicancia de un estilo en otro a veces constituye un freno para su difusión más que un aliciente.
La Picnic Suite de Claude Bolling, escrita para flauta, guitarra y trío de piano jazz (piano, contrabajo, batería), constituye uno de los más bellos y desconocidos ejemplos de este género, reinventado magistralmente por Bolling en una primera Suite para flauta y trío de jazz, a pedido del flautista Jean Pierre Rampal. El resultado fue tan asombroso que más tarde Bolling desarrolló un gran repertorio recibiendo encargos de grandes instrumentistas como el violoncelista Yo Yo Ma o el trompetista Maurice Andre.
Algunos de los motivos por los que creemos que el concierto puede ser de gran interés son:
1) La belleza de la obra.
2) Los instrumentos implicados: Flauta, piano, guitarra, contrabajo y percusión. No sólo por la diversidad sonora de la formación, sino también por el rol original que adopta cada instrumento a lo largo de la obra.
3) Las características de la obra: es una Suite con movimientos muy diferenciados y muy variados con marcados contrastes tanto tímbricos como rítmicos, tanto melódicos como armónicos que invitan a la implicación.
4) La interrelación: es una oportunidad única para ver como los géneros se entretejen encontrando elementos tanto del clásico como del jazz.
5) Escuchar uno de los más bellos ejemplos de la llamada Tercera Corriente.
La Tercera Corriente
Definiciones y clasificaciones
La Tercera Corriente, es como se denomina al género musical surgido de la fusión entre la música clásica (primera corriente) y el jazz (segunda corriente).
Este puente fue tendido entre los años 1920 y 1930, de la mano de creadores de ambos géneros como Paul Whiteman, Duke Ellington y George Gershwin por parte del jazz y Aaron Copland, Milton Babbitt, Harold Shapiro o el mismo Igor Stravinsky dentro de lo que genéricamente se entiende como música clásica. Aunque no podemos olvidar los Ragtimes del compositor Scott Joplin, tal vez un pionero, que combinan elementos de música clásica y popular. Pero recién en 1957 Gunther Schuller bautizó el género como Third Stream: Tercera Corriente.
Según Schuller, tanto la música clásica como el jazz tienen mucho que ganar en esa “confrontación estilística” de un género frente al otro.
No puede considerarse banal el hecho de que el estilo encontrase un nombre bajo el que clasificarse, pues a la sombra de dicho nombre surgieron admiradores y detractores.
Por un lado el jazz comenzaba a gozar de un merecido prestigio al entrar en determinadas salas de concierto y sobre todo, al depositar su mirada en él compositores clásicos de prestigio.
En el lado de los detractores no faltaron grupos que quisieron ver un intento de “disfrazar al jazz de smoking” o dotarlo de una pomposidad académica de la cual carecía.
A lo largo del siglo pasado encontramos numerosos ejemplos de la tercera corriente, Miles Davis, Charlie Mingus, Gunther Schuller, George Russell y Gil Evans entre otros, fueron compositores destacados de esta fusión. En el año 1955, John Lewis, pianista del Modern Jazz Quartet, y Gunther Schuller, para muchos el exponente máximo de Third Stream como así también quien acuñó el término, formaron la “Jazz and Classical Music Society”, para generar un marco en el cual tuviera cabida éste género que rara vez encontraba su lugar en los auditorios.
En el marco de esa sociedad fue editado el disco: “THE BIRTH OF THE THIRD STREAM”, con música de Gunther Schuller, John Lewis, J.J. Johnson, Jimmie Giuffre, George Russell y Charlie Mingus.
Los conciertos organizados por la citada sociedad, incluyeron tanto a compositores clásicos contemporáneos como de jazz, ofreciéndoles una oportunidad de presentar sus trabajos menos convencionales en condiciones de concierto formales.
Podríamos hablar de un sub-género cultivado en ocasiones por Bill Evans, Stan Getz o el pianista francés Jacques Loussier que consiste en interpretar obras clásicas como si fuesen standards de jazz, incluso improvisando sobre su estructura armónica.
Por último citaremos la vertiente opuesta, músicos que cultivan ambos géneros pero que intentan abordarlos por separado como Wynton Marsallis o Chick Corea. Un caso extremo sería Keith Jarrett que dedica largas temporadas a tocar exclusivamente jazz o música clásica, en un intento de no contaminar una disciplina con la otra.
Clasificación de las obras:
La mayoría de las composiciones hechas dentro de la tercera corriente, pertenecen a una de las cuatro clasificaciones siguientes:
1.Algún tipo de Concierto Grosso: Combinando grupos clásicos con grupos de jazz, utilizando los lenguajes de uno y otro estilo, por ejemplo, un grupo de jazz que toca secciones improvisadas alternado con una formación clásica que toca secciones obligadas.
2. Piezas escritas para grupos clásicos pero que toman prestados elementos del jazz.
3. Piezas escritas para grupos de jazz que usan formas, técnicas compositivas, y otros elementos de la música clásica.
4. Obras que son trabajos integrados entre los dos lenguajes, dónde ambos estilos encuentran un equilibrio. La obra que presentamos corresponde a ésta clasificación.
Elementos aportados por el jazz:
Lenguaje
Improvisación
Articulación
Swing
Conducción rítmica
Elementos aportados por la música clásica:
Instrumentación (Orquesta, cuarteto de cuerdas, flauta en el caso que nos ocupa)
Formas musicales (Fuga, Concierto, Suite en el ejemplo presentado)
Técnicas compositivas (Contrapunto, canon, desarrollo motívico)
Expresión, sonido, dinámicas